El barquero Caronte (Mitología Griega)

“(…) Días después, en el eco de otra visión ocurrida aquella misma noche pero en otro sueño, me juró Jorge que contempló, en la mente en blanco, a su ánima nadando en una ciénaga donde un barquero siniestro le ordenó retroceder: –¡Otra vez, tú! ¡Has olvidado que vagaste aquí cien años! –le espetó Caronte–: Abre la boca. ¡Vacía otra vez! Sé que el dinero nada te importa pero en la próxima ocasión guarda al menos–le conminó– una moneda para mí. ¡Regresa otra vez por donde viniste! ¡Vete de aquí! En medio del pantano tenebroso, ante la repulsa airada del guardián enfurecido, Jorge dio a nado la media vuelta. Al girar el cuerpo, divisó una luz hermosísima, a lo lejos, en el túnel de regreso abierto en la espesura de una niebla densa. En el agua, mi amigo sintió un volcán, en erupción en su pecho, que le llamó con una voz atrayente. ¡Nada hacía aquí, Jorge! ¡Ven hacia mí, vive! Nuestro amigo Jorge me ha asegurado que en aquel pensamiento sintió lo mismo que un renacer. (…) (página 139)

Saturno y Júpiter (Mitología Romana) “(…) Vio un cuerpo tumbado boca arriba, en la orilla del estanque. Se acercó deprisa. Era cuerpo de una mujer. La identificó enseguida por el azul de la estola que vestía ese día, rasgada y rota. Blanca manaba sangre, a borbotones, del cuello y del pecho. Las cornadas de un toro habían destrozado a su esposa. ¡Muerta! –¡Por qué! –Clamó al sol cubierto por las nubes–: ¿Por qué, Saturno cruel? Pasaron dos días de mortificante sufrimiento, de rabia y de odio a la vida y su existencia humana. Nada le pudo aplacar el dolor. Ni pensó en la hija. Sólo deseaba, de noche y de día, vivir con Blanca en el reino de la muerte. Yacía el cadáver de la esposa sobre altar de ámbar, envuelto en sedas finísimas. Arrodillado Jorge, la demencia en alucinaciones le sorbía el seso: ¿Por qué la devoró Saturno? ¡Por qué me abandonaste Júpiter, amigo! Caía lentamente la niebla sobre el templete. Se le echó encima el manto cegador de la noche. Jorge sintió que de sus propias entrañas salía la muerte y escuchó, en el silencio, el grito de la nada. Vacío fúnebre. La angustia, tristeza de soledad, se adueñó de su voluntad. Con el corazón a oscuras, enloquecido, agarró la daga que descolgó del cinto, la metió en su garganta… y se la hundió hasta la nuca. Ni una pócima del griego Dioscórides, maestro de maestros, hubiese atajado la libación sacrílega que le vació como un torrente las venas. Feneció su cuerpo. Pero el alma quedó allí, huérfana. El ego de Jorge había amado más a la muerte que a la vida.(…) (página 148-149)

Estrella Mizar y la Osa Mayor (Alcor, leyenda de los Sioux) “(…) Esa noche de fuegos artificiales, relumbró la estrella Mizar en la Aste Nagusia bilbaína. Prominente en la cola del Gran Carro, señalaba al Norte. Su pálpito es el de dos estrellas juntas: Mizar enamorada atrajo a Alcor, hijo del jefe indio cuya danza del viento lo elevó al cielo con sus seis hermanos cogidos de las manos. Por amor nació la Osa Mayor, según esa leyenda sioux. (…) (página 320)

Medusa y Perseo (Mitología Griega) “(…) La cabellera de Jorge sintió un escalofrío seco y se le erizó mucho más de lo que ya estaba. Se agitaban atribulaciones sobre sus rizos, a semejanza de las serpientes enloquecidas que atormentaban a la Medusa griega, protectora de Alejandro Magno. En el desvarío, Jorge suplicó la aparición de Perseo, que decapitase a la bicha que rondaba su cabeza, pero nadie respondió a la súplica. (…) (pagina 72)

Calendario Tzolk’in (Leyenda Maya) y Drunas (Vikingos) “(…) En el árbol, de tronco viejo y sabio, Jorge vio garabatos que parecían drunas vikingas, tal vez fechas… y la palabra Tzolk’in o Cholq’ij. (…) (página 46). “(…) Puedes convertir tus sueños en un despertar benefactor. Tienes la alfombra a tus pies. Nadie te la retirará. Camina y avanza o vuela en ella. El calendario maya Tzolk’in profetizó la actual crisis transformadora (Krisis: en la Grecia Clásica significaba cambio y evolución) y auguró la salida del Mundo del Quinto Sol. Siente la energía ya vibrante del 21 de Diciembre: solsticio del renacimiento en los ciclos de Las Pléyades. (…) (página 325). Compartirás con el niño y el adolescente Jorge –y luego durante su vida- mitologías, leyendas y el saber heredado de sabios legendarios como Hermes Trimegisto… mensajes y lemas que civilizaciones ancestrales nos ofrecieron a la humanidad para la creación de un mundo nuevo y unido, más solidario y justo.

El legendario reino budista de Shambhala en El Tibet.“(…) Paso a paso, en la depuración progresiva, el cuerpo nos reclama menos volumen de ingesta. Ligero y más sano, equilibrado, tu organismo se recicla, célula por célula, y así desarrolla cualidades y percepciones extrasensoriales. Estos mecanismos, de cambio celular, nos catapultan a actitudes inimaginables. La mente científica los investiga desde que reconoció su existencia. Descubierta esta frecuencia vibratoria y extrasensorial hace miles de años, el pueblo esenio practicó vegetarianismo en un estadio evolutivo similar al legendario reino budista de Shambhala. Todo por el afán humano de dominar los sentidos y favorecer que nos desprendamos de lo exterior y la materia. (…) (Página 170)

Los Esenios y Jesús de Nazaret, Consejo de Doce, Última Cena y Séder de Pésaj (Pascua hebrea). “(…) Todo por el afán humano de dominar los sentidos y favorecer que nos desprendamos de lo exterior y la materia. Dentro de la congregación esenia, los eruditos han ubicado a Jesucristo como el divino discípulo, poseedor de la conciencia suprahumana del Khristós. Y creen que fue Maestro de Justicia del Consejo de Doce (institución esenia) que sostienen representó la Última Cena o Séder de Pésaj (Pascua hebrea), antes de dejarse crucificar en prueba de amor por salvar a la humanidad. Con el paso del tiempo, aliado de Sapiens en su crecimiento, entiendes que los extremismos o polaridades cerebrales dificultan tu evolución, tanto o más que los excesos en la alimentación. Inconcebibles de percibir cuando sobrellevas la esclavitud material, sin embargo, con los cambios celulares puedes percibir, de modo innato, claves intuitivas que abren en tus neuronas órbitas y sinergias potentísimas. Así ocurre gracias a tus pensamientos, pero si logras que todos surjan del optimismo y la solidaridad. Entonces sientes que te hallas inmerso en un torrente que además corre por tu interior. Y finalmente actúas desde ti mismo, guiado por esa corriente de experiencia global que te late dentro. Creí entender esas explicaciones de Jorge y le pregunté: –¿Se trata de energía cósmica? Jorge minimizó la conclusión: (…) (Página 170)

(Ver la sección Mitología en el Índice anexo al final de la novela)

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